¿En que consiste?

Su principio básico es que cualquier desplazamiento de alguna vértebra
producido por caídas, mala postura o un movimiento inadecuado,
por mínimo que sea,  puede traer trastornos en cualquier lugar del cuerpo e
incluso a nivel psíquico o emocional.
  Esto se fundamenta en que por el interior de cada una de las 33  vértebras
que integran la columna transcurre la médula espinal, formada por un cordón cilíndrico por donde pasan los impulsos nerviosos que conectan el cerebro con todos los órganos del cuerpo. Los nervios entran y salen en forma milimétrica
a lo largo de toda la columna para gobernar gran parte del funcionamiento de nuestro organismo como, por  ejemplo, levantar un brazo, doblar una
rodilla o regular, entre otras, funciones digestivas, urinarias o respiratorias. 
La praxis vertebral consiste en realizar manipulaciones (no masajes), no agresivas y armoniosas, utilizando las manos, los dedos y los codos para
realinear cualquier desplazamiento vertebral tanto a nivel cervical (cuello),
como a niveles dorsal (zona del tórax), lumbar (cintura y caderas) y sacro        (final de la columna: coxis o “huesito dulce”).
Se busca separar y ampliar los espacios vertebrales comprimidos o pinzados
para mejorar la circulación, el trofismo, como así también la normal
conducción nerviosa que sale de la columna  a través de los nervios raquídeos. Se consigue, generalmente, mayor flexibilidad articular, alivio del dolor,
recuperación de la postura erecta e incremento de la tonicidad muscular.